La Semana Gastronómica del Atún con mayor participación de establecimientos y concurrencia de público

El equipo de Casa Ridu recogiendo el trofeo de ganadores de la Semana Gastronómica del Atún Rojo de Barbate

El equipo de Casa Ridu recogiendo el trofeo de la mejor tapa de la Semana Gastronómica del Atún Rojo de Barbate 2026

¿La mejor Semana Gastronómica del Atún Rojo de Barbate hasta el momento?

El dato estadístico dice que este año se han vendido 155.000 tapas, frente a las 90.000 de 2025 en Barbate y las 130.000 en Zahara de los Atunes. El decir popular comentaba: “Nunca he visto tanta gente por la Ruta del Atún”.

Nos atengamos a las cifras o al sentir, es claro que la XVIII edición de este evento ha sido un éxito de concurrencia; y de caja para los establecimientos de Barbate, participantes o no; y para todos y cada uno de los barbateños y barbateñas, que lo damos todo cada día para que se vea nuestra auténtica cara y lo que realmente somos.

A su vez, esta Semana Gastronómica también ha puesto el acento en algunas debilidades de Barbate; pero eso, ahora, no toca. Ahora corresponde quedarse con el triunfo, y, sin duda, uno muy merecido y destacado es el de Casa Ridu.

Un triunfo que se repite

Ridu con el trofeo que acredita a su tapa como ganadora de la Semana Gastronómica del Atún de 2026 entre 33 establecimientos participantes.

En 2024, el triunfo de Casa Ridu fue apabullante. Entonces el jurado profesional le concedió el premio a la mejor tapa de la feria, y además ganó los premios populares al mejor camarero y a la mejor tapa de la feria. Pero, seguramente, el premio a la mejor tapa de 2026 en bares y restaurantes, concedido por el jurado profesional, tiene mejor sabor, como demuestra la alegría de todo el equipo en la recepción del distintivo el pasado miércoles en la Casa de la Cultura de Barbate. Y es que este año han llegado a la Semana Gastronómica por los pelos.

El forzoso cierre y la difícil reapertura

El 31 de diciembre de 2025 fue el último día que Ridu y su equipo prestaron servicio en su anterior ubicación en la calle Agustín Varo. Solo entonces, pudo comenzar la retirada a la vez que proseguían las obras y mejoras en el nuevo local en el Paseo Marítimo.

Las sucesivas fechas de apertura se iban retrasando por las dilaciones.

Para sorpresa de algunos, aún cerrados presentaron tapa a la Semana Gastronómica; y, para rizar el rizo, a cinco días de que esta diera comienzo no disponían ni de mesas, ni de equipamiento de barra ni de grifo de cerveza.

Pues con todo y con eso, como buenos barbateños, bregaron y llegaron. No recordamos si el 19 o el 20 de abril, día que degustamos la tapa de Casa Ridu.

Y poco a poco se fue calentando la cosa y comenzaron a verse unas colas espectaculares para probar el manjar. Los más espabilados, intentaron atajar haciendo reservas en caliente a través del formulario de esta web: 10 reservas el día 30 de abril; 12 el 1 de mayo; 6 el 2 de mayo y 5 el día 3. Cifras que, para un local que apenas acababa de aterrizar en el Paseo Marítimo, confirman que el público barbateño y el visitante tenían ganas de Ridu, estuviera donde estuviera.

Un premio compartido

La alegría desbordada en la Casa de la Cultura no era solo por el metacrilato del premio. Era el desahogo de un equipo que ha pasado de las cajas de mudanza a las colas en la puerta en tiempo récord. Casa Ridu no solo ha ganado la mejor tapa de bares y restaurantes de esta edición; ha ganado la batalla contra el reloj y contra la incertidumbre de una mudanza que pudo con todo, menos con su cocina.

Raíces y relevos: Los homenajes de Juan Viu

Pero más allá de los premios y las cifras de ventas, esta Semana Gastronómica nos dejó momentos que explican por qué Barbate es distinto a todo. Durante su demostración culinaria en la jornada inaugural, Juan Viu —uno de nuestros chefs con mayor proyección— decidió aparcar el protagonismo para rendir pleitesía a quienes sentaron las bases de nuestra identidad.

Viu reconoció la influencia de Ana María Román y su atún en manteca (receta modificada a su aire de la de María Antonia Gandiaga, la de Abelardo); un plato que, según confesó el chef, ha comido "setecientas veces" y que forma parte de su ADN gustativo. Pero el homenaje no se quedó ahí. También hubo palabras de profunda gratitud para Pepe Melero y El Campero. Juan recordó aquellos tiempos en los que Pepe servía sus exquisitas costillas de cerdo en la parte trasera de la Casa de la Cultura, mucho antes de que se propusiera —y consiguiera— cambiar para siempre la cocina ligada al atún de Barbate, elevando nuestro producto a niveles de excelencia mundial, y nuestro nombre: Barbate, tierra del atún.

Un mismo hilo conductor

Este reconocimiento de Viu a los maestros conecta directamente con lo vivido este año por establecimientos como Casa Ridu. Es la misma esencia: la de una hostelería que no olvida de dónde viene. Del mismo modo que Melero evolucionó de aquellas costillas populares al trono del atún, o que Ana María mantiene viva la tradición del atún en manteca, Ridu representa ese eslabón actual de esfuerzo diario y cocina de siempre que, cuando se hace con pasión, termina recibiendo el aplauso de los expertos. Porque Ridu (y tú y yo), aunque no lo sepáis, es heredero de ellos.

Barbate cierra así su edición más multitudinaria con un mensaje claro: nuestra gastronomía goza de una salud envidiable no solo por el volumen de negocio, sino por el respeto entre generaciones. Entre el recuerdo de aquellas costillas de Pepe y las colas actuales en el Paseo Marítimo para probar la tapa de Ridu, existe un hilo invisible de autenticidad que es, al final del día, el verdadero triunfo de nuestro pueblo.

El reto institucional: ¿Estamos a la altura del éxito?

Y aquí es donde nos duele Barbate. Porque si nuestra hostelería vuela alto, nuestra gestión institucional no puede quedarse en el suelo. Este éxito de talento y esfuerzo de los barbateños deja al descubierto una asignatura pendiente: ¿está el Ayuntamiento a la altura de la excelencia que los barbateños profesamos y merecemos? Han asumido el privilegio de contar con un evento que ya camina solo, pero ¿qué hacen ellos por evolucionarlo?

No se trata solo de hacer demostraciones culinarias y ronqueos en vivo, o de contratar actuaciones de escuelas de baile del pueblo o de fuera. La modernización real pasa por poner en valor el patrimonio que cada familia barbateña ha construido (Ridu, María Antonio Gandiaga y Ana María Román, Pepe Melero, la tuya), entender la experiencia del visitante y difundir y preservar el auténtico legado cultural que esta Semana Gastronómica supone para Barbate.

Es incomprensible que, en pleno 2026, la transparencia y la equidad digital sigan siendo conceptos ajenos. En su día, propusimos un sistema de visualización aleatoria en la web oficial para que todos los establecimientos —el grande y el pequeño, el del Paseo y el del pueblo— tuvieran la misma visibilidad en cada clic, evitando favoritismos algorítmicos. La propuesta quedó en un cajón. La implementamos en nuestra web, pero el Ayuntamiento no la quiso en la página oficial de la Ruta del Atún. En la propia web de la ruta -que los usuarios visitan desde sus teléfonos móviles,- el plano que aparece es el mismo que se imprime en papel (qué disparate). Si ellos no saben, nosotros podemos crearles un mapa en Google Maps. La mejora que sí introdujeron, robándonos la idea, tras pedirnos presupuesto y no contratarnos, fue meter junto a la tapa su vídeo. Eso no es solo un desplante a un profesional; es un freno al progreso de todo Barbate.

Cultura que se pierde en el "scroll"

¿Qué hay del archivo audiovisual de 18 ediciones? Da para construir un canal relevante en YouTube que incluya también la Primera Levantá -jornadas previas. Porque nuestra historia, nuestro presente y nuestro futuro así lo demandan. Esperemos que los gobernantes tengan la decencia e inteligencia de sacarlo adelante con profesionales solventes que generen ideas, y no cediéndolas a sus amigos para que se lucren con ellas.

Esos vídeos con los secretos de las tapas, esas entrevistas y esos momentos de cocina en directo no deberían ser contenido efímero que muere a los dos días en una red social ajena. Es preservación de nuestra cultura; es la memoria de Ana María, de Pepe Melero, de Ridu y de todos los barbateños y barbateñas. Si Barbate aspira a consolidarse como la capital mundial del atún, su escaparate digital no puede ser un rastro de enlaces rotos o canales dispersos o publicaciones en Facebook a las que no puede acceder todo el mundo y que se pierden en dos días. Necesitamos una plataforma que custodie y ponga en valor nuestra identidad.

Barbate ya ha demostrado de lo que es capaz. Ahora le toca al Ayuntamiento demostrar que sabe cuidar, organizar, proyectar y evolucionar ese esfuerzo más allá de la resaca de la feria, y que la propuesta es cada año nueva y creciente, y no la misma de la primera edición de aquel lejanísimo 2008 en que ninguno pisaba la arena política. Porque la propuesta no es la Semana Gastronómica del Atún Rojo de Barbate; la propuesta es Barbate todo el año, para los barbateños y para nuestros visitantes.

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