Chiclana y Conil se dan por ganadores en el reparto de la cuota de captura de atún rojo

FE DE ERRATAS

Con posterioridad a la publicación del artículo hemos caído en nuestro error de asociar la empresa Pesquerías de Chiclana (promotora y concesionaria de la nueva almadraba de Sancti Petri) con Pesquerías de Almadraba y Petaca Chico. Pesquerías de Chiclana tiene vinculación con Gadira.

El borrador del nuevo Real Decreto que modifica la regulación de la pesquería del atún rojo en España (RD 46/2019) marca un antes y un después en el equilibrio de poder del sector almadrabero gaditano. El texto, actualmente en fase de exposición pública hasta el 1 de febrero, confirma lo que era un secreto a voces: el regreso oficial de la almadraba de Sancti Petri (Chiclana) y la consolidación de la empresa conileña Petaca Chico como la gran triunfadora de este nuevo ciclo pesquero.

El regreso de Sancti Petri: una victoria administrativa

Tras más de dos décadas de ausencia y una lucha administrativa que comenzó en 2003, la almadraba de Chiclana ya tiene encaje legal. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha aprovechado el incremento del 17,03% de la cuota global (concedido por el ICCAT para el trienio 2026-2028) para dotar de posibilidades de pesca a esta licencia histórica.

Aunque los plazos administrativos dictan que la actividad plena de capturas se desplazará a la campaña de 2027, el borrador del Real Decreto ya reserva el espacio y los derechos necesarios para que Chiclana vuelva al mapa del atún rojo.

Monitorización de la frecuencia cardíaca durante la natación, sensor de brújula electrónica para datos de natación más precisos, gestión mejorada del sueño, más de 150 modos deportivos, impermeable 5ATM, brújula

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Petaca Chico: el motor conileño tras la concesión

Detrás del éxito de Chiclana no hay solo un impulso político local, sino una estrategia empresarial liderada desde Conil de la Frontera. La empresa Almadraba de Chiclana, S.L., titular de la concesión, está controlada por la familia Muñoz Brenes, fundadores de Petaca Chico.

Esta firma, que ya participa en la gestión de la almadraba de Barbate, da ahora un golpe de autoridad al hacerse con el control total de una nueva calzada. Mientras otras organizaciones tradicionales han centrado sus esfuerzos en defender los porcentajes de las cuatro almadrabas existentes (Zahara, Tarifa, Conil y Barbate), Petaca Chico ha logrado abrir el sistema para incorporar una quinta, situada estratégicamente frente a la costa chiclanera.

Los detalles del "triunfo" en el reparto

El borrador técnico introduce mecanismos que favorecen esta expansión sin perjudicar —al menos sobre el papel— a las licencias actuales:

  • Uso del incremento: La cuota para Chiclana no se "roba" a las otras almadrabas, sino que se extrae de las 1.155 toneladas adicionales que España ha recibido este año.

  • Reserva estatal: Se crea una reserva de posibilidades de pesca para atender "recuperaciones históricas" y situaciones socioeconómicas, blindando legalmente la asignación a Sancti Petri frente a posibles impugnaciones de otros sectores.

  • Dominio vertical: Al controlar la captura en Chiclana y la comercialización masiva desde su sede en Conil, Petaca Chico se posiciona con una ventaja competitiva inédita frente a otras almadraberas que dependen de estructuras de comercialización ajenas o más fragmentadas.

Un nuevo eje Conil-Chiclana

El resultado de este reparto sitúa al eje Conil-Chiclana como el nuevo centro de gravedad del atún rojo. La victoria de Petaca Chico es doble: logra expandir su capacidad de captura propia y garantiza que el crecimiento de la cuota nacional beneficie a su nuevo proyecto empresarial, consolidándose como el actor más dinámico del Estrecho frente a la gestión más conservadora de los operadores históricos.

El "balón de oxígeno" para la flota artesanal: ¿Justicia o compensación?

Si el regreso de la almadraba de Chiclana representa el éxito de la expansión empresarial, el nuevo reparto para la flota artesanal del Estrecho se presenta en el borrador del Real Decreto como un plan de supervivencia. Tras años de asfixia por la proliferación del alga invasora (Rugulopterix okamurae), que ha mermado las capturas de especies tradicionales hasta en un 90%, los pequeños barcos de Barbate, Conil y Tarifa ven en 2026 su última oportunidad.

El borrador del Ministerio introduce una novedad técnica crucial para este colectivo: la creación de una Reserva de Posibilidades de Pesca de 183,42 toneladas (detraídas del incremento total del 17%). Esta reserva no es aleatoria; está blindada por la nueva Ley de Pesca Sostenible para atender "situaciones de dependencia" y "perjuicios socioeconómicos". En la práctica, esto supone que:

  • Compensación por el alga: El Gobierno busca utilizar parte del aumento de cuota para "indemnizar" en especie a los barcos artesanales que ya no pueden faenar otras especies debido al alga. El sector y las administraciones locales (como el Ayuntamiento de Barbate) han presionado para que esta asignación alcance las 10 toneladas por barco, lo que transformaría a la flota artesanal en un actor con peso real en la pesquería del atún.

  • Doble victoria en Conil: El municipio sale doblemente reforzado. Mientras Petaca Chico lidera la vertiente industrial en Chiclana, la Organización de Productores Pesqueros de Conil (OPP72) ve legitimada su histórica demanda de que el atún rojo deje de ser un "coto cerrado" para las grandes redes y pase a sostener también la economía de las familias que dependen del anzuelo y la línea.

"¿Miras el céntimo en la cesta de la compra y no revisas la fatura de la luz?"

– Jesús Malia, enBarbate.com

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Un reparto que redefine el Estrecho

Con este movimiento, el Ministerio satisface la ambición de crecimiento de los grandes operadores (autorizando la almadraba de Chiclana a Petaca Chico) y, simultáneamente, aplaca el descontento social de las cofradías artesanales.

El resultado final es un eje Chiclana-Conil-Barbate que, por primera vez en décadas, no pelea por las migajas de una cuota congelada, sino que se reparte un crecimiento histórico. El éxito de Petaca Chico frente a otras almadraberas tradicionales se complementa así con un reparto que intenta que el "oro rojo" no solo llene las lonjas industriales, sino que también salve las economías de los puertos más castigados por la crisis ambiental del Estrecho.

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